Compartir una bromaUna experiencia que haga reír crea un sentimiento de complicidad entre desconocidos. Un ejemplo clásico se puede ver en los estudios llevados a cabo por los psicologistas americanos Arthur Aron i Barbara Fraley, en el que desconocidos cooperando en actividades divertidas, tales cómo aprender pasos de baile, pero con un compañero llevando un antifaz y el otro con una pajita(la de toda la vida, la de beber) en la boca con el objetivo de dificultarle el habla. Suena estúpido, pero el amor y la risa van juntos. Puedes leer algo en "The effect of a shared humorous experience on closeness in initial encounters" ("El efecto de compartir humor y bromas en encuentros iniciales cercanos") en el diario de relaciones personales (vol 11, p 61). Nosotros sugerimos que el acercamiento de la antifaz/pajita es la mejor según el laboratorio
Escoge una buena banda sonoraPsicólogos de la universidad estatal de North Adams, Massachusetts han demostrado lo que Shakespeare sugirió: que la música es el alimento del amor, bueno, el rock. Las mujeres que evaluaban fotos de hombre escuchando rock suave encontraban a los hombres más atractivos que cuando escuchaban jazz o simplemente no escuchaban nada.







